De mensajero a millonario: La historia del fundador de ¡Ay Güey!

Miguel Ángel Rodríguez era un graduado de ciencias políticas y simple trabajador en una empresa textil, donde después de un corto tiempo siendo mensajero, se dio cuenta de que eso no era lo suyo.

Ahí conoció y se adentró en ese mundo, por lo que después de 7 años decidió crear su propia marca. Miguel Ángel cuenta que tuvo que vender su auto y comprar uno más económico para conseguir dinero para iniciar con su marca, además de que el mismo transportaba su propia tela, la llevaba a cortar y estampar para después venderla.

Hasta ese punto de su vida, la empresa de Miguel Ángel estaba empezando a ir bien, hasta que decidió asociarse. Menciona que su mejor amigo fue un factor importante para que se pudiera recuperar después de ese golpe.

Aún frustrado, pero seguro de su capacidad, Miguel Ángel a sus 40 años decide iniciar otra vez con otra marca.

En esta segunda etapa de su vida como emprendedor, nos cuenta que empezó con solo un empleado: Su diseñador. Además, menciona que en esta misma etapa no tenia acceso a internet, por lo que el y su diseñador tenían que ir a trabajar afuera de una cafetería. Ahí mismo fue donde fue planeando su estrategia para luego seguir creciendo.

Pronto, ya tenía 4 empleados, con los que trabajaba en la sala de su casa. Él siguió creciendo, y en aproximadamente 1 año ya tenía 7 empleados, con los que rentó su primera oficina.

Menciona que lo más complicado de empeazar fue crear un producto diferente, pero a pesar de las dificultades, él encontró algo que funcionaba.

Miguel Ángel describe su marca como fabricante de souvenirs premium que habla bien de México.

Así nació “¡Ay güey!”, nombre que tardó 4 años en registrar.  “…con calidad, con tecnología, con diseño y, sobre todo, poniendo cosas que valgan la pena hablar de México” es como define sus productos.

Miguel Ángel menciona que la mayor dificultad para mantenerse a flote fue el hecho de ser una marca mexicana, ya que en México existe mucho esta ideología malinchista en la que despreciamos productos nacionales e idolatramos los productos provenientes del extranjero.

Ha vendido más de 10,000 playeras, de las cuales solo le han regresado 2. Menciona que el secreto para el éxito que él tiene es corazón, compromiso y claridad de que quieres hacer.